Suena el despertador. Son las 7:30. Me levanto de la cama dispuesta a empezar el curso con buen pie. Abro las ventanas y los rayos del sol iluminan todo mi cuarto. Un nuevo curso me espera, el cual voy a disfrutar al máximo para poder recordarlo como el mejor de mi vida.La voz de mi madre me devuelve a la realidad:
-Nerea date prisa o llegarás tarde.
- Ya voy mamá.
Se me habia olvidado habia quedado con Jaime. Me visto rápido y bajo corriendo las escaleras. En la cocina está mi madre preparando el desayuno y mi hermanito viendo la tele.
-Adiós. Me voy luego nos vemos.
-¡Nerea! El desayuno.
Me tomo el vaso de leche corriendo.
-Adiós enano.
Llego agotada a la esquina donde siempre quedamos para ir al instituto. Y allí esta. Tan guapo y perfecto como siempre. Lleva puesta la sudadera que le regale y unos vaqueros. Lo saludo desde lejos.
-Hola Nerea. ¿Preparada?
-Por supuesto.
Y empezamos a caminar.
-Sabes Jaime, todavia no me creo que hallan pasado ya doce años desde que nos conocimos.
-Ya. Parece ayer cuando eramos unos enanos y llegaba la hora de irnos a nuestra casa y no queríamos.
-Quien nos iba a decir que después de tantos años ibamos a seguir juntos.
-Nos queda un curso para terminar. Pero pienso disfrutarlo al máximo.
-¿Enserio?
-Si este año voy a hacer todas las locuras que pueda.
Llegamos al instituto y vamos a ver en que clases y que horarios tenemos. ¡Qué bien! Me ha tocado en casi todas las clases con él.
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