Abro los ojos. Lo primero que veo es el rostro de Ismael. Estoy sentada encima de él como una niña pequeña.
- Buenos días princesa.
- Buenos días.
Ismael acerca su cara a la mía y me da un dulce y suave beso en los labios.
- ¿Qué tal has dormido?
- Pues bien.
No me acuerdo de nada. Y de repente me llega una imágen, Jorge. Esos ojos que me miraron de esa forma pero que luego me dijeron esas cosas. La tristeza me inunda. ¿Cómo pueden cambiar las personas en tan poco tiempo? ¿ Cómo pueden engañarte de esa manera? Vamos hacia la habitacion de mi padre de la mano. Justo antes de llegar me paro en seco. Ismael se acerca a mi.
- ¿Qué te ocurre?
- Que me acabo de dar cuenta de que no te he dado ni las gracias por todo lo que estas haciendo por mi. No se que haría si no estubieras conmigo.
Ismael me coje la otra mano y nos quedamos los dos mirándonos a los ojos.
- Nerea, escuchame atentamente. No tienes que dárme las gracias por nada, soy yo el que tiene que dartelas. Gracias a ti mi vida a cambiado, todas las mañanas me levanto con una sonrisa gracias a que se que voy a verte. Gracias porque me haces ser mejor persona, esos momentos junto a ti son los mejores. Nerea, estoy enamorado de ti. No hay nadie que me haya hecho sentirme como tu, cuando estoy a tu lado el corazon me late a 1000 por hora y en todo momento quiero tenerte entre mis brazos y besarte.
En este momento noto que las lagrimas quieren salir. Me siento culpable por sentirme feliz estando como esta mi padre. Me lanzo a sus brazos.
Veo a mi madre entrar y voy a ver como esta.
- Hola mama.
Mi madre me mira con cara de pocos amigos.
- ¿Qué pasa?
- ¿Quien es ese?
Mira fijamente a Ismael. Mi madre es muy estricta con los chicos que salgo.
- Se llama Ismael.
- Ya hablaremos en casa.
- Mama no empecemos...
Pero ella ya se ha ido a la habitación. No me doy cuenta de que Ismael se ha acercado lentamente por detras y me ha cogido de la cintura.
- Creo que no le he gustado mucho a tu madre.
- A mi madre no le gustan ninguno de los chicos con los que salgo. No te preocupes.
Los dos entramos a la habitacion de la mano para que mi madre vea que no me importa lo que ella opine. Yo le quiero.
Mi madre esta sentada en una silla al lado de mi padre, le tiene cogida la mano y tiene la cabeza echada sobre la cama. Ismael se sienta en el sillon y yo me siento encima de el. Pasan un par de horas o tres. Yo abro los ojos. Ismael esta durmiedo y mi madre se ha sentado en el otro sillón.
Me levanto cuidadosamente para no despertarles y me acerco a mi padre.
- Hola papa.
Me quedo en silencio esperando una respuesta. Nada. Solo un maldito silencio.
- Papa no se si me estas oyendo; pero si lo haces por favor resiste, no te des por vencido. Puedes hacerlo y aqui nos tienes que estamos contigo y queremos que vuelvas con nosotros. Necesito que vuelvas, necesito que cumplas tu promesa.
Mi voz se apaga poco a poco. Una lagrima cae en el rostro de mi padre, voy a limpiarsela cuado su mano, coge la mia. No puedo creerlo.
- Nerea he vuelto.
- Mama, mama, corre para esta despierto.
No puedo sentirme mas feliz. Ismael acaba de despertarse y corro junto a el.
- ¡Esta despierto!
No me importa nada lo que piense mi madre. Le quiero, le quiero con todas mis fuerzas.
Nos besamos, ante la asombrada mirada de mi madre, que da a entender la que me espera cuando lleguemos a casa. Pero no me importa. Nada va a conseguir que no sea feliz, con mi padre bien y junto a Ismael.
Y alli estamos los dos, mientras los médicos entran para ver a mi padre, diciendo:
- Es un milagro.
Argumento.
Nerea es una chica inteligente y simpatica y muy segura de ella, pero los amores van a hacer que dude de si misma, haciendole pasar malos momentos. Aunque haya malos momentos tambien habrá partes de amor, amistad y cosas que le preocupan a una muchacha de 17 años que quiere encontrar a la persona ideal en su vida.
Espero que os guste.
viernes, 29 de junio de 2012
Capítulo 20. El momento esperado.
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